Nuestro presidente, ex defensor de Augusto Pinochet, sacó todas sus garras para atacar la estructura del régimen cubano, se juntó con los DC y puso el grito en el cielo por lo que el llamó las “violaciones a derechos humanos” que se producían en la isla.
Cuba no es una superpotencia económica, Estados Unidos le mantiene un bloqueo económico y definitivamente no son los negocios lo que está en la cabeza de Fidel Castro. Caso opuesto es el de China, un gigante económico pero que comparte con Cuba el régimen comunista y las sucesivas privaciones de libertad. En el país de oriente las violaciones a la libertad de expresión y otros derechos están a la orden del día además de polémicos casos cuestionados por toda la comunidad internacional.
¿Entonces nuestro presidente también debiera mirar feo al gobierno chino no? Pues no, el presidente de China Hu Jintao vendrá a visitar Chile y nuestro mandatario empresario lo recibe con los brazos abiertos ¿La razón? No la sabemos, quizás tiene que ver con que China es el principal socio comercial de nuestro país y una mala relación entre naciones podría causar conflictos para ciertas compañías chilenas en cuyos directorios debe uno que otro simpatizante del presi.
Bienvenidos a la nueva forma de gobernar, donde las convicciones morales dan lo mismo cuando se trata de plata.
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